Vía Láctea: una velada de arte y naturaleza con Loco Tequila
Durante la Semana del Arte, el Museo Kaluz apostó por una manera distinta de acercar al público a una de sus exposiciones. Bajo el nombre de Vía Láctea, el recinto organizó una experiencia nocturna que permitió recorrer El jardín de Velasco fuera del horario habitual, en un ambiente mucho más sereno, ideal para mirar cada pieza con calma.
La propuesta no solo cambió la hora de visita, también transformó la forma de recorrer la muestra. Lejos del ritmo acelerado de cualquier día, esa noche el museo se sintió más íntimo. El espacio invitaba a detenerse, observar y dejar que la obra hablara por sí sola.
En el centro de la experiencia estuvo la figura de José María Velasco, pero desde una perspectiva menos obvia. El jardín de Velasco plantea una revisión de su relación con el paisaje, el mundo vegetal y la curiosidad científica que atravesó su trabajo. A partir de ahí, la exposición abre nuevas lecturas con la presencia de artistas contemporáneos que retoman esas inquietudes desde otros lenguajes y materiales.
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Arte contemporáneo
Las piezas de Jan Hendrix, Wendy Cabrera Rubio, Ariel Guzik, Patricia Lagarde y Thomas Glassford acompañaron este recorrido con obras que amplían el tema sobre la naturaleza, el paso del tiempo y la forma en que observamos lo que nos rodea. Cada una aportó una capa distinta a una muestra que se siente vigente.
La noche cerró con la presencia de Loco Tequila, que se integró de forma coherente a la experiencia. Más allá de una degustación, su participación se entendió como una extensión de la propuesta estética de la velada. Los asistentes pudieron conocer la evolución de las botellas de la marca, concebidas como piezas de colección y diseñadas por Jan Hendrix, lo que reforzó el vínculo entre arte, diseño y destilado.
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Cuando el tequila se convierte en arte
Entre las piezas que más llamaron la atención estuvo Loco Hierofante, considerada la gran obra de la casa. Se trata de una creación tripartita en la que convergen la visión del maestro tequilero Alberto Navarro, la estética de Jan Hendrix y el trabajo en orfebrería contemporánea de Iker Ortiz. El resultado es una pieza que rebasa lo funcional y se acerca más al terreno del arte objeto.

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Con esta colaboración, Loco Tequila reafirma una identidad ligada a la creación sin fórmulas y a una mirada que entiende el destilado también como una expresión estética. En el contexto de Vía Láctea, su presencia encontró un lugar natural dentro de una noche marcada por la contemplación y la sensibilidad.
Más que una actividad especial, esta experiencia dejó claro que visitar un museo también puede ser una pausa. Una oportunidad para recorrer las salas de otra manera y disfrutar de las obras.



