Nación de Vinos 2026: vino mexicano en CDMX
Los días 28 y 29 de enero de 2026, Banorte Nación de Vinos 2026 volvió a instalarse en los jardines del Campo Marte como uno de esos termómetros que sirven para entender en qué punto está el vino mexicano. En dos noches consecutivas, el evento reunió a productores, enólogos y sommeliers de distintas regiones, con degustaciones pensadas para hablar de etiquetas, estilos y proyectos sin intermediarios.
Esta edición fusiono la parte de salón de degustación con una curaduría gastronómica que ayudó a “aterrizar” cada copa en la mesa: se caminaba, se probaba, se comparaba, y se regresaba a la barra con la misma pregunta de siempre ¿de qué valle viene este perfil?

El vino en México: vides con pasaporte y acento local
Más allá del mood del festival, uno de los recordatorios útiles fue mirar la vid desde el dato duro: en México, muchas plantas de vid que hoy sostienen la industria provienen originalmente de Francia, Italia y Estados Unidos, y han ido ajustándose al clima y a los suelos del país con los años.
De acuerdo con el Consejo Mexicano Vitivinícola, la vida promedio de una planta puede moverse entre 4 y 50 años, dependiendo del manejo, el suelo y el acceso al agua. En ese sentido, hay parcelas que llegan a 15 toneladas por hectárea y otras que rondan 4 toneladas, según el enfoque de cultivo.

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Guía rápida: qué concentró esta edición
Más de 80 bodegas reunidas en un solo recorrido, con un ambiente que te dejaba elegir tu propia ruta. Podías ir por estilos espumosos, blancos, tintos o rosados o seguir el mapa por regiones. Y al final, lo mejor: quedarse a platicar con productores y expertos sobre añadas, barricas y levaduras, ya con la copa en mano y sin prisa.
La edición reunió 8 restaurantes y 4 cocktail bars que funcionaron como estaciones para maridar y acompañar el vino. Así, el recorrido tuvo opciones claras para distintos antojos: desde bocados ligeros hasta platos más contundentes. Además, la organización calculó cerca de 1,800 asistentes por día, por lo que era natural que, en los picos de afluencia, las barras se volvieran el punto más práctico para encontrarse, pedir otra copa y retomar la ruta.

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Restaurantes y barras: la ruta comestible del recorrido
En el frente gastronómico, participaron ocho restaurantes: Itacate del Mar, Carmela y Sal, Pargot, Bartola, Siembra, Al Andalús, Zeru y La Docena. Además, en coctelería, cuatro barras tomaron protagonismo: Bar Mauro, FOMA, Café de Nadie y Long Story Short, por lo que la propuesta sumó recetas, técnicas actuales y una lectura más completa del momento.
Espacio B2B: donde el festival se volvió industria
El componente más estratégico fue el Espacio B2B, que se realizó el miércoles 28 de enero, antes del acceso general. En ese contexto, se concentraron reuniones uno a uno y sesiones de networking con un enfoque claro en canales, distribución y compras. Además, ese bloque funcionó como antesala para alinear agendas y abrir conversaciones de forma más directa entre marcas y tomadores de decisión.
Más aún, se reportó la participación de más de 200 compradores, sommeliers, restauranteros y distribuidores en encuentros directos con bodegas, lo que reforzó la idea de que Nación de Vinos no sólo convoca público: también abre conversaciones comerciales medibles.

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Quiénes estuvieron detrás y qué se subrayó en la presentación
El equipo que presentó el alcance de esta edición incluyó a Daniela Mijares (Paladar), Carla Juan Chelala, Julián Argüelles, Miguel Ángel Badiola Montaño, Andrés Amor y el chef Alexis Ayala, entre otros perfiles del sector.
Baja California se mantuvo como eje discursivo por su peso vitivinícola en el enoturismo nacional. Hoy el vino hecho en México ya no se presenta como promesa, sino como conversación abierta: calidad, precio, estilos y futuro. Así, el debate pasó del “algún día” a lo que ya ocurre: comparaciones honestas, expectativas más altas y mirada crítica.







