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Métodos anticonceptivos: mitos, dudas y cómo elegir

Métodos anticonceptivos: mitos, dudas y cómo elegir

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Hablar de salud sexual también implica hablar de información, prevención y acceso. Para conocer más sobre los retos que existen en este tema, entrevistamos a Denisse Beltrán, Directora de Marketing de DKT LATAM Norte, quien cuenta con más de 15 años de trayectoria en la industria farmacéutica. Desde DKT ha trabajado en estrategias relacionadas con métodos anticonceptivos y educación sexual para jóvenes. También coordina el programa social DKT School, enfocado en acercar información clara y responsable a nuevas generaciones. Durante la entrevista, Denisse nos habló sobre los cambios en la forma de comunicar la salud sexual, los desafíos que todavía existen y la importancia de llevar estos temas a más personas.

¿Por qué sigue siendo difícil hablar de métodos anticonceptivos sin pena, miedo o prejuicios?

Porque durante muchos años la sexualidad se abordó desde el silencio, la culpa o la desinformación. Crecimos pensando que era un tema privado o incluso prohibido, cuando en realidad forma parte de nuestra salud y bienestar. Afortunadamente, eso está cambiando. Hoy las nuevas generaciones hablan con mayor apertura sobre autocuidado, consentimiento y anticoncepción. Sin embargo, todavía existen prejuicios que hacen que muchas personas sientan vergüenza al hacer preguntas o buscar orientación. Normalizar estas conversaciones es fundamental para que cada persona pueda tomar decisiones libres e informadas.

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La educación sexual ayuda a romper prejuicios y a hablar con mayor naturalidad sobre anticoncepción, consentimiento y autocuidado.

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¿En qué se basa DKT y cómo ayuda a la gente?

En DKT creemos que el acceso a la anticoncepción también es una forma de generar bienestar y oportunidades. Nuestro trabajo consiste en acercar métodos anticonceptivos innovadores, seguros y accesibles, pero también en brindar educación basada en evidencia para que las personas puedan elegir la opción que mejor se adapte a su estilo de vida y a sus planes personales. Más que vender un producto, buscamos que las personas tengan la libertad de decidir sobre su futuro con información confiable.

¿Cuál es la duda más común que tienen los jóvenes cuando se habla de anticoncepción?

La pregunta más frecuente suele ser muy sencilla: “¿Cuál es el mejor método para mí?”. Y la respuesta también es muy importante: no existe un método universal ni perfecto para todas las personas. Cada persona tiene necesidades, hábitos, planes reproductivos y condiciones de salud diferentes. Por eso, siempre recomendamos buscar orientación profesional para elegir el método más adecuado, en lugar de dejarse llevar por recomendaciones en redes sociales o por las experiencias de otras personas.

¿Qué mitos sobre los métodos anticonceptivos siguen presentes en México?

Todavía escuchamos muchos mitos. Por ejemplo, que los anticonceptivos hormonales siempre provocan aumento de peso, que muchas mujeres se embarazan con el DIU o que el condón disminuye por completo el placer. La realidad es que hoy contamos con una amplia variedad de métodos y cada uno tiene indicaciones específicas. Lo importante es sustituir los mitos por información basada en evidencia y contar con el acompañamiento de profesionales de la salud.

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La información sobre métodos anticonceptivos permite tomar decisiones responsables y de acuerdo con las necesidades de cada persona.

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¿Qué información básica debería recibir una persona antes de elegir un método?

Primero, debe conocer todas las opciones disponibles y entender cómo funciona cada una. También es importante hablar sobre efectividad, duración, posibles efectos secundarios, reversibilidad, protección contra infecciones de transmisión sexual y compatibilidad con su estilo de vida. Elegir un método anticonceptivo es una decisión personal y debe hacerse con información clara, no desde el miedo.

¿Por qué es importante que la educación sexual empiece antes de que exista una situación de riesgo?

Porque la prevención siempre debe llegar antes que la urgencia. La educación sexual no busca incentivar conductas, sino preparar a las personas para que puedan tomar decisiones responsables cuando llegue el momento. Cuando la información llega tarde, generalmente ya estamos reaccionando ante un problema. Cuando llega a tiempo, se convierte en una herramienta de bienestar y prevención.

¿Cómo se puede hablar de salud sexual con jóvenes sin sonar regañón o distante?

Escuchándolos primero. Los jóvenes no buscan que alguien les diga qué hacer; buscan información clara, cercana y sin juicios. Hoy, la conversación debe construirse desde la empatía, utilizando un lenguaje sencillo, formatos digitales y mensajes que conecten con su realidad. La educación sexual funciona mucho mejor cuando genera confianza que cuando provoca miedo.

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¿Qué papel tienen las marcas, las escuelas y las familias en la educación sexual?

Todos compartimos una parte de la responsabilidad. Las familias generan confianza; las escuelas aportan formación; los profesionales de la salud brindan orientación científica; y las marcas tenemos la responsabilidad de comunicar con ética y con información basada en evidencia. Cuando estos actores trabajan juntos, las personas reciben información más completa y pueden tomar mejores decisiones sobre su salud.

¿Cómo ayuda la información clara a que las mujeres tomen decisiones más libres sobre su cuerpo?

La información es una forma de autonomía. Cuando una mujer conoce las opciones disponibles, entiende cómo funciona cada método y tiene acceso a orientación profesional, puede decidir con libertad qué es lo mejor para ella, sin presiones ni estereotipos. En DKT creemos que la mejor decisión siempre es aquella que se toma con información y desde la libertad de elegir.

¿Qué cambios has visto en la forma en que las nuevas generaciones hablan de anticoncepción?

Vemos una generación mucho más abierta al diálogo. Habla con mayor naturalidad sobre consentimiento, salud mental, bienestar y planificación reproductiva. También cuestiona más y busca entender antes de decidir. Esto representa una gran oportunidad porque nos obliga a elevar la calidad de la conversación y a ofrecer información útil, cercana y basada en evidencia.

¿Qué falta por hacer para que la salud sexual deje de verse como un tema incómodo y se entienda como parte del bienestar?

Creo que necesitamos cambiar la narrativa. Así como hoy hablamos con naturalidad sobre alimentación, ejercicio o salud mental, también deberíamos hablar de salud sexual. Cuando entendemos que cuidar nuestra salud sexual también significa cuidar nuestro bienestar físico, emocional y social, dejamos de verla como un tema incómodo y comenzamos a entenderla como una parte natural de nuestra calidad de vida. Ese es el cambio cultural que buscamos impulsar desde DKT: pasar del tabú al diálogo, del miedo a la información y del juicio a la libertad de decidir.