La Guía México Gastronómico 2026, se llevo a cabo en Puebla
Puebla fue el punto de encuentro donde la Guía México Gastronómico reunió al sector para celebrar a los 250 mejores restaurantes del país.
La Guía México Gastronómico, que cada año reúne a los 250 mejores restaurantes de México y se ha vuelto una referencia para entender hacia dónde va nuestra escena culinaria. Además, este proyecto está impulsado por la editorial Culinaria Mexicana, en alianza con S.Pellegrino y Nespresso
La Guía México Gastronómico, editada por Culinaria Mexicana, convirtió a Puebla en punto de reunión para una parte clave del sector gastronómico. En esta edición, chefs, cocineras tradicionales, restauranteros, medios y personalidades del medio gastronómico se encontraron para celebrar y dar visibilidad a los 250 mejores restaurantes de México.

Eventos organizados en Puebla
Por un lado, hubo cenas de gala; por otro, se sumaron foros, conversaciones y ceremonias de reconocimiento. Así, el encuentro funcionó como un termómetro: no solo premia, también marca temas, tendencias y prioridades dentro de la cocina nacional.
En su edición 12, celebrada en Puebla, la guía volvió a funcionar como una fotografía del momento que vive la cocina mexicana. Al mismo tiempo, sirve para empujar carreras, fortalecer redes profesionales y dar visibilidad a proyectos que sostienen la industria en distintas regiones.
Así, para quien busca nuevas mesas por descubrir y también para quienes siguen de cerca el sector, la Guía México Gastronómico se consolida como una herramienta práctica: orienta, compara y ayuda a dimensionar la diversidad de estilos, propuestas y niveles que hoy conviven en México.

¿Cómo surgió la Guía México Gastronómico?
Para confiar en esta lista, ayuda saber de dónde viene. La Guía México Gastronómico empezó en 2014 como una idea del periodista Claudio Poblete, hoy director de Culinaria Mexicana. Después de años colaborando con The World’s 50 Best Restaurants, se quedó con una inquietud simple: México necesitaba una guía propia, pensada para el país y con más espacio que un “top 50”.
Por eso, desde el principio apostó por un número más amplio. La primera edición reunió 120 restaurantes, una cifra que buscaba reflejar el tamaño del país en ese momento, cuando la población rondaba los 120 millones. Con los años, la guía fue creciendo, y también cambió el modo de contar la escena: más regiones, más tipos de cocina y más nombres que ya estaban marcando rumbo.
Luego llegó la pausa obligada por la pandemia y, cuando el proyecto retomó ritmo, regresó con otra escala. Ahí entra Dulce Villaseñor, directora editorial de Culinaria Mexicana, quien acompañó el crecimiento de la lista hasta convertirse en Los 250 mejores restaurantes de México.
La primera edición se hizo en un salón del restaurante Chapulín, con unas 150 personas. Años después, esa reunión se transformó en un fin de semana completo dedicado a la gastronomía, con más actividades y más público.

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Cómo se eligen los 250 restaurantes de la Guía México Gastronómico
La selección de los 250 restaurantes se define con el voto de un Consejo de Votantes formado por cerca de 80 especialistas. Ahí conviven perfiles distintos periodistas gastronómicos, empresarios, sommeliers, foodies y expertos culinarios que, a lo largo del año, viajan por varias regiones del país para detectar proyectos que realmente aporten algo a la escena.
Además, el método busca evitar una sola mirada. Por eso, el objetivo es construir una guía con muchas voces y criterios cruzados, de modo que el resultado no dependa de una tendencia o de un grupo reducido. En consecuencia, al momento de decidir, se contemplan tanto restaurantes de cocina tradicional y regional como propuestas contemporáneas e incluso opciones de corte internacional. A la par, se procura un balance entre chefs hombres y mujeres, para reflejar mejor el panorama actual.
Ahora bien, la guía no es un ranking. Los restaurantes se presentan en orden alfabético (de la A a la Z), lo cual evita la idea de “primero, segundo y tercero”. Dicho de otro modo, la guía no busca coronar ganadores. Su objetivo es reunir direcciones valiosas y dar visibilidad a proyectos que vale la pena conocer. Como explicó Dulce, la idea es incluir lugares de toda la República y que la publicación funcione como una herramienta para conectar: un mapa de referencias, no una competencia.
Finalmente, la lista se mantiene viva. Cada año se incorporan aperturas y propuestas nuevas; así, se amplía el mapa de destinos, se visibilizan regiones y, al mismo tiempo, se fortalece la conversación sobre la identidad gastronómica de México.

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Un arranque con cocina poblana en un formato de degustación
El fin de semana abrió el sábado 31 de enero con una Cena Imperial en el Palacio Municipal de Puebla. Ahí, los 12 restaurantes poblanos incluidos en la guía prepararon un menú degustación que permitió asomarse a estilos distintos dentro de la misma ciudad. A la par, el formato favoreció el intercambio directo entre cocineros, equipos y comunidad invitada.
Domingo de cocina tradicional y medallas al mérito gastronómico
Después, el domingo la conversación continuó con una comida en el Jardín Trinitarias, dentro del Banyan Tree Puebla, donde el foco se puso en la cocina tradicional del estado.
En ese contexto se entregaron distinciones que miran más allá del plato. Por un lado, la Medalla Ricardo Muñoz Zurita reconoció el mérito en educación, investigación y trabajo editorial gastronómico: este año distinguió a Irad Santacruz por su labor de promoción de la cocina mexicana, y a Adriana Guerrero por su trabajo en producción editorial.
También se otorgó la Medalla Culinaria Mexicana a la cocinera tradicional Rosalba Morales, por su aportación a la preservación y difusión de ingredientes como los charales. En paralelo, el Premio México Gastronómico de Sustentabilidad 2026 fue para Olivea Farm to Table, en Valle de Guadalupe, por su compromiso con prácticas sostenibles.
Más tarde, el encuentro dio espacio a la presentación de nuevos libros enfocados en talento y productos mexicanos. Con eso, la guía reforzó una idea clave: el reconocimiento no se queda en la lista, porque también impulsa proyectos editoriales y pone en circulación información útil para profesionales, estudiantes y público.

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Lunes de Oficios Culinarios y entrega de placas a Los 250
Finalmente, el lunes 2 de febrero, chefs de todo México y algunos invitados internacionales se reunieron en el Auditorio Metropolitano Puebla para la séptima edición de Oficios Culinarios: Casos de éxito, historias que inspiran. El evento convocó a más de 3 mil asistentes y, de manera visible, atrajo a muchos estudiantes de gastronomía que llegaron para escuchar conversatorios sobre retos, aprendizajes y futuro del sector.
Esa misma noche ocurrió el momento central: la entrega oficial de placas a los 250 restaurantes de la duodécima edición. Uno por uno, los restaurantes fueron llamados al escenario para recibir una placa que ya funciona como símbolo de orgullo entre equipos y comunidades restauranteras.

Premios especiales: cuando el reconocimiento también mira al servicio
Después llegaron los Premios Especiales, con un enfoque que amplía el aplauso más allá de la cocina. Así, por ejemplo, la Mesera del Año fue María Zenen (Ehden, Ciudad de México); el Jefe de Sala del Año, Enrique Farjeat (Lunario); la Mayora del Año, Mildred del Pilar Castillo (Marganzo); y el Sommelier del Año, Ludovic Anacleto (Grand Cru). Además, el premio a Mejor Servicio en Restaurante fue para Mardel, en el puerto de Veracruz, subrayando que la excelencia se sostiene con operación y sala, no solo con receta.



Chef y restaurante del año: Puebla y Oaxaca en el mapa de 2026
Entre los galardones más comentados estuvieron dos: Chef del Año para Ángel Vázquez, al frente de Intro y Augurio; y Restaurante del Año para Tierra del Sol, en Oaxaca de Juárez.A partir de ahí, la lista siguió mostrando diversidad de perfiles y proyectos: Fenómeno Gastronómico del Año para La Once Mil, del chef César de la Parra; Apertura del Año para La Cocina del Bizco; y Panaderos del Año para Julio González y Ariana González, de Buñuelo. También se reconoció el trabajo de Celia Marín y Sonia Ortiz, de La Aldea Avándaro, dentro de una categoría dedicada a la hospitalidad gastronómica.


El mensaje, al final, fue consistente: la creatividad y la excelencia están repartidas por todo el país, y se sostienen con equipos completos, no con figuras aisladas. La guía, además, estará disponible a partir del 15 de febrero en librerías y en las redes de Los 250.






