Día de Muertos en Sofía con Casa de México en Bulgaria
La Casa de México en Bulgaria celebró su primer Día de Muertos en Sofía con música, gastronomía y alta presencia diplomática.
La Fundación Casa de México en Bulgaria celebró su primer gran evento con una emotiva conmemoración de Día de Muertos en Sofía, que reunió a más de doscientas personas en el Vivacom Art Hall. El encuentro se transformó en un puente cultural entre México y Bulgaria, donde la tradición se vivió con respeto, cercanía y calidez.
Desde el inicio, los asistentes se encontraron con altares tradicionales de Día de Muertos, decorados con flores de cempasúchil, fotografías y ofrendas que narraban historias de memoria y cariño. Además, la gastronomía jugó un papel fundamental con flautas, tamales, pozole, pan de muerto y aguas frescas, elementos que acercaron a los invitados al México cotidiano y festivo.

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Música, gastronomía y símbolos que acercan dos naciones
La programación artística de la noche fue diseñada para mostrar la riqueza de la cultura mexicana en diálogo con el contexto búlgaro.
Primero, la cantante Ana Yankova interpretó el himno nacional de Bulgaria, gesto que subrayó el respeto hacia el país anfitrión y su identidad.
Posteriormente, Manuel Betancourt entonó el Himno Nacional Mexicano, acompañado al piano por Sebastián Ramírez, creando un momento solemne que unió ambas patrias en un mismo escenario. La violinista Magdalena Petrovich ofreció una presentación que alternó piezas en solitario y obras interpretadas junto a un quinteto de cuerdas.
El programa musical cerró con el Huapango de Moncayo, obra emblemática de la música mexicana de concierto, que llenó la sala de energía y emoción.
La dirección y coordinación artística estuvieron a cargo de Armando León, cuyo trabajo fue reconocido por su sensibilidad para enlazar tradición, técnica y emoción.
Uno de los momentos más significativos de la velada llegó cuando el público, sin importar idioma ni nacionalidad, se unió para cantar Cielito Lindo.
Ese coro espontáneo se convirtió en el mejor símbolo del espíritu de la Casa de México en Bulgaria: una comunidad donde las culturas se encuentran, dialogan y se abrazan.

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Presencia diplomática que respalda el proyecto cultural
El éxito del Día de Muertos en Sofía también se reflejó en la notable participación de representantes diplomáticos y organismos internacionales. Entre los asistentes destacó Monseñor Luciano Suriani, Nuncio Apostólico en Bulgaria, quien ofreció una bendición que subrayó el carácter humanista del encuentro.
Asimismo, el Imán Shenol y su esposa acudieron en representación de la comunidad musulmana y entregaron una carta de apoyo a la misión pacificadora de la fundación. Este gesto evidenció cómo la Casa de México en Bulgaria busca construir puentes entre distintas religiones, tradiciones y sensibilidades.
La velada contó también con la presencia de la Embajadora de Cuba, Marieta García Jordán, acompañada de su esposo, el cónsul, además de una representación de la Embajada de Brasil. Se sumaron delegados del Camões Institute de Portugal, la UNHCR, INSAIT y los consulados de Australia y Hungría, creando un entorno verdaderamente internacional.
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Aunque la fundación es independiente, llegaron mensajes de felicitación de la Embajadora de México en Francia, Blanca Jiménez Cisneros, y del Embajador de México en Serbia, Carlos Félix Corona. Ambos reconocieron públicamente el valor del proyecto como plataforma para difundir la cultura mexicana en Europa del Este.
En total, siete embajadores entre ellos los de Albania, Palestina, Yemen, Chipre, Montenegro, la Santa Sede y Cuba se unieron a la celebración. Para una institución de reciente creación, esta respuesta confirma la relevancia diplomática y cultural que está adquiriendo en poco tiempo.
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Un proyecto independiente que nace desde la ciudadanía
La Casa de México en Bulgaria es una iniciativa impulsada por ciudadanos mexicanos residentes en la región, sin dependencia del Gobierno de México ni de la Embajada de México en Bulgaria. Esta autonomía institucional le permite crear vínculos desde la sociedad civil, con libertad para diseñar proyectos que respondan a las necesidades reales de la comunidad.
Desde su sede en Bul. Slivnitsa 245A, en Sofía, la fundación se propone consolidarse como un centro cultural mexicano abierto a públicos de todas las edades. Por ello, impulsa actividades culturales, educativas y artísticas que muestran un México contemporáneo, creativo y profundamente humano.
En un contexto internacional marcado por la polarización, la Casa de México en Bulgaria se posiciona como un espacio donde prevalecen la fraternidad, el respeto y el diálogo intercultural. Su misión es sencilla, pero poderosa: recordar que donde comen dos, comen tres, y que en México siempre hay lugar para una persona más en la mesa.
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Valores que sostienen el puente entre México y Bulgaria
El trabajo de la fundación está guiado por una serie de valores que orientan cada proyecto, colaboración y alianza que se construye en Sofía. En primer lugar, la autonomía garantiza libertad de acción, independencia de intereses políticos y coherencia con su vocación ciudadana. El valor del respeto se manifiesta en el diálogo constante con las comunidades locales, las minorías y las distintas confesiones religiosas. La solidaridad refleja el compromiso de los mexicanos en el extranjero con la comunidad internacional y con las causas sociales de su entorno.
Asimismo, la fundación apuesta por la excelencia artística y académica, cuidando la calidad de sus contenidos, ponentes y actividades culturales en Bulgaria.
Finalmente, la autenticidad es un eje central: se busca mostrar un México real y cercano, más allá del protocolo, mediante historias, sabores, música y tradiciones vivas.
Casa de México en Bulgaria: hacia una agenda cultural de largo plazo
Tras el éxito de este primer Día de Muertos en Sofía, la Casa de México en Bulgaria se prepara para ampliar su agenda cultural. El Prof. Dr. Andrey Tchorbanov, Vicepresidente de la Asamblea Nacional y Director de la Comisión de Educación y Cultura, manifestó su interés en colaborar con la fundación.
Por otra parte, Momchil Daskalov, alcalde del distrito Serdika de Sofía, ofreció espacios y apoyo para futuras actividades culturales y educativas. Estos acercamientos confirman que el proyecto tiene el potencial de convertirse en un referente de diplomacia cultural desde la sociedad civil.
Como gesto simbólico, la joyería Altinbas donó a la fundación un ángel con diamantes inspirado en el Ángel de la Independencia, entregado por Maraya Vladimirova, Miss Universo Corea del Sur 2024.Esta pieza se integra al imaginario de la institución como recordatorio de que la cultura también puede brillar desde los detalles.
