Chef Erick García celebra la Candelaria con tamales
En México, el 2 de febrero no solo se celebra en la iglesia: también se organiza en la mesa. La costumbre que conecta la Rosca de Reyes con los tamales convierte la fecha en un acuerdo comunitario que todos entienden. Y en ese contexto, Local 777 plantea una versión breve y bien pensada: tres tamales y una bebida tradicional, disponibles por pocos días, para comer ahí o pedir para llevar.
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Una tradición que se mide en antojo
El Día de la Candelaria se asocia con la Presentación de Jesús en el templo y la Purificación de la Virgen; en México, esa capa religiosa convive con costumbres populares como vestir al Niño Dios y compartir tamales, sobre todo entre quienes “sacaron muñeco” en la Rosca. La consecuencia es muy concreta: la ciudad entra en modo tamal. Hay medios que reportan que el consumo se dispara el 2 de febrero, al punto de triplicarse frente a otros días.
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El menú de Candelaria en Local 777
Al frente de la propuesta está Erick García, quien plantea una lectura “de casa” pero con técnica de restaurante: sabores reconocibles, buen adobo y detalles que cambian la mordida. Disponible del 2 al 5 de febrero, con opción de consumo en el lugar o para llevar.
- Tamal de carne: masa adobada y carne deshebrada con chiles ancho y guajillo, más acentos salados como aceituna verde y elementos vegetales (papa y chile güero) para sumar textura.
- Tamal de frijol: frijol bayo con picor de chile piquín y un guiño especiado de comino tostado, sobre una base también adobada.
- Tamal dulce de piña: piña asada al grill integrada desde la masa y repetida en bastones, pensado para quienes quieren cerrar sin cambiar de platillo.

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El cacao como contrapunto: bebida que también es memoria
La bebida sugerida se sale del piloto automático del “atole y ya”. Aquí aparece un cacao de Tabasco (MX$90) que puede pedirse frío o caliente, preparado con agua o leche, y endulzado con piloncillo; además, lleva cardamomo, especias y naranja. Funciona como un puente: no compite con el tamal, lo redondea.
- La envoltura también comunica: hoja de maíz, de plátano u otras hojas locales no son simple empaque; cambian aroma, humedad y carácter. Es parte de lo que hace que el tamal sea tan adaptable a cada territorio.
- El lugar importa: Local 777 se presenta como una cocina “de la granja a la mesa”, con énfasis en producto y una narrativa de sustentabilidad y entorno; eso le da sentido a celebrar Candelaria desde ingredientes y proveedores, no solo desde la nostalgia.
- En un calendario saturado de “especiales”, este menú se sostiene por algo más simple: respeta el tamal como comida seria y lo acompaña con una bebida que también cuenta historia. Y si la Candelaria trata de reunirse, aquí la invitación es directa: elegir tu tamal, pedir el cacao y sentarte a cumplir el ritual, aunque sea en versión citadina.



